20.10.08
Las televisiones públicas europeas alarman a las cadenas privadas
En ZDF Dokukanal, un canal de la televisión pública de Alemania, el programa de noche del pasado martes empezó con “Ilusión de Libertad: Cómo la neurología está cambiando de arriba abajo nuestros puntos de vista”. Le siguió un documental sobre la pobreza en la infancia.

El canal no consigue grandes audiencias. Por eso ZDF, una de las dos compañías de televisión financiadas por el estado en Alemania, quiere renovar Dokukanal, un canal digital que empezó hace ocho años. Pretende sustituir los documentales y otros programas objetivos por “ocio familiar”, incluyendo telenovelas, para atraer a una audiencia más amplia.
“Es la única forma de que nosotros cumplamos nuestra misión de comunicación en un mundo digital y que nuestro servicio público llegue a la gente joven otra vez”, dijo Markus Schächter, director general de ZDF, en una declaración sobre los planes de la televisión.

Los rivales comerciales de ZDF han puesto el grito en el cielo, diciendo que ellos ya ofrecen muchas opciones para los espectadores que buscan ocio más ligero. El pasado martes uno de ellos, RTL, ofreció reposiciones del drama estadounidense “CSI:Miami”.

Conflictos similares están surgiendo por toda Europa a medida que las televisiones mejoran sus servicios de televisión digital y online en un esfuerzo para ir donde los espectadores van.

Las compañías mediáticas comerciales, que se enfrentan a los mismos cambios tecnológicos pero son más dependientes de las variaciones del mercado de publicidad, dicen que las televisiones públicas tienen una ventana injusta en el desarrollo de nuevas ventures mediáticas. En Europa, las televisiones públicas reciben más de 22.000 millones de euros, o 32.000 millones de dólares, anuales en tarifas de licencias o ayuda directa del gobierno, lo que las coloca en el tercer puesto de receptores de ayuda estatal, tras las compañías de agricultura y las de transporte.

“Las televisiones públicas, o el sector público en general, tienden a hacer cosas a gran escala”, dice Ross Biggam, director general de la Association of Commercial Television en Europa, un grupo de presión para las televisiones privadas. “Por eso, existe un importante peligro de acabar con un mercado de medios nuevo”.

La Comisión Europea y las capitales nacionales están llevando a cabo investigaciones sobre el alcance y la financiación de la TV pública—varias decisiones importantes se tomarán este otoño— por lo que la presión está aumentando. En los próximos meses, las televisiones públicas, una piedra angular de la tradición europea de financiación colectiva de proyectos culturales, tienen en perspectiva importantes cambios.

Hasta ahora, la propuesta más radical para tratar estos cambios se ha hecho en Francia, donde el gobierno del presidente Nicolas Sarkozy quiere eliminar los anuncios de la televisión pública francesa, que hasta ahora ha sido financiada por una combinación de publicidad y dinero público. Este cambio se ve como una forma de ayuda a las televisiones comerciales, cuyos ingresos por publicidad están estancados a medida que proliferan otras opciones mediáticas.

Según el plan de Sarkozy, que se espera que su gobierno presente en el Parlamento el mes próximo, los ingresos por publicidad serán sustituidos por un impuesto a los proveedores de servicios de Internet, algo que estas compañías han prometido combatir.

El caso de España
Varios otros países han hecho esfuerzos para reducir la cantidad de publicidad en la televisión pública, por razones similares. España, por ejemplo, recientemente recortó de 12 a 9 minutos por hora, el volumen de publicidad que puede aparecer en la televisión pública TVE.

En Alemania, un político destacado, Günther Oettinger, gobernador del estado de Baden-Württemberg, en el sur del país,  quiere que Alemania siga el ejemplo de Francia y elimine la publicidad de ZDF y de la otra televisión pública importante, ARD, ambas dependen de las tarifas de licencias para financiar la mayor parte de sus presupuestos.
Hasta ahora esta propuesta no ha sido ampliamente aceptada.

Sistema anglosajón
Las televisiones privadas quieren un sistema similar al adoptado en Gran Bretaña el año pasado. Allí, las nuevas ventures de la BBC están sujetas a un test de “valor público”, junto con una “valoración de impacto de mercado”, para asegurar que no desplazan a las iniciativas del sector privado. Los reguladores rechazaron el año pasado un servicio de educación online de la BBC llamado Jam, tras las quejas de los editores comerciales.
Los nuevos obstáculos no han impedido que los rivales se quejen de algunas iniciativas mediáticas encabezadas por el director general de la BBC, Mark Thompson, como la reciente decisión de empezar a vender publicidad en el sitio web de la BBC News fuera de Gran Bretaña.

Anthony Jay, coautor de “Yes, Minister”, una comedia satírica de la BBC desde los años 80, causó un gran revuelo recientemente cuando dijo que la televisión debería reducirse a su tamaño de los años 50, y limitarse a un canal de televisión y a un canal de radio. (En Gran Bretaña, las operaciones de la BBC incluyen dos canales de TV importantes, dos canales digitales, un canal de noticias 24 horas, dos canales infantiles y un canal dedicado a las sesiones en el Parlamento, junto con varias cadenas de radio).

“¿Cuáles son los límites justos para utilizar la ayuda estatal en los nuevos medios?”, dice Neelie Kroes, comisaria de competencia de la Unión Europea.. “Por ejemplo, ¿no va demasiado lejos la financiación pública de sitios de chat y clubs de citas online?

Jean Réveillon, director general de la European Broadcasting Union, que representa a las televisiones públicas, dijo que los nuevos obstáculos regulatorios podrían añadir costes extra y ralentizar las televisiones públicas, otorgando una ventaja a sus rivales privados.

“Los representantes de la comisión han declarado en varias ocasiones que su intención no era excluir las televisiones de servicios público de los nuevos servicios”, dice Réveillon. “Confiamos en ellos en esto”.

Fuente: Gaceta.es

 
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