10.12.08
Contenidos digitales: desacoplados de la crisis
La segunda edición del Foro Internacional de los Contenidos Digitales ha sacado a relucir la realidad de que algo está cambiando alrededor de todos los sectores que se integran dentro del ocio y entretenimiento digital, y no es el hecho de que claramente se esté produciendo una transformación en los modelos de negocios de esta industria, algo innegable desde hace ya bastantes años, sino el que todos los agentes ven necesario este cambio y muchos de ellos todavía no saben que dirección tomar.

La dificultad para obtener financiación por el desconocimiento del sector, las barreras a las formas de pago consecuencia de una percepción de inseguridad en la red, el creciente poder de los clientes, que se posiciona como una fuerza incontrolable para las empresas, y la exigencia de internacionalizar los productos para tener una masa crítica suficiente para sobrevivir en esta industria, se convierten en los principales handicaps para adaptarse a las nuevas exigencias de la misma.
Ésta es la realidad de la Industria de los Contenidos Digitales en España: existe un claro interés (más de 9.000 personas asistieron al FICOD) y un crecimiento inercial, modesto en algunos casos y, en otros, llamativo y sin embargo, junto a estas dos variables positivas, concurre un ‘miedo’ o ‘aburguesamiento’ a tomar decisiones que posicionan a las empresas por una apuesta real de los mismos en sus estrategias de negocio.
 
De manera que se mira de reojo, pero con gran interés, la evolución de los diferentes sectores en los países más destacados, los Estados Unidos, Corea, Japón, Reino Unido, olvidando o ignorando el potencial de esta industria en nuestro país. No hay más que poner sobre la mesa ejemplos que a todos nos suenan: Next Limit, Tuenty, Animation Mentor, etc.
 
Cada uno de ellos, en su ámbito (efectos especiales audiovisuales, redes sociales y formación en animación, respectivamente) se han convertido en clara referencia a escala mundial y, sin embargo, dos de ellos, como en otros muchos casos, se han visto forzados a salir al extranjero para establecerse allí o para buscar apoyo económico.

No obstante, el punto de partida de esta industria en nuestro país es positivo habiendo sido su evolución entre los años 2003-2007 de un 4% de media anual1, siguiendo la tendencia europea.

La base de todos estos negocios es Internet y la misma se ha convertido en el primer mercado con una capacidad ilimitada de almacenamiento. El actual proceso de convergencia digital de las redes y tecnologías multimedia está facilitando un escenario multiplataforma para la adquisición de contenidos digitales donde los diferentes canales de distribución compiten por acaparar la atención y el tiempo de los consumidores.

No se puede hablar de crisis en sectores como la música o la televisión, los cuales están viviendo un incremento en su consumo de manera exponencial. Lo que si que está claro es que en la actualidad, y ya desde hace unos cuantos años, se ha producido una ‘hiperfragmentación’ de la demanda: en los Estados Unidos existen actualmente 2.000 cadenas de televisión y en Japón 6.000, lo que lleva forzosamente a replantearse las reglas del juego de cualquier negocio inteligente.
 
Estas nuevas reglas consisten en la reducción de costes, consecuencia de la distribución digital; la mayor variedad de productos y, finalmente, la búsqueda en satisfacer no sólo la demanda de las mayorías, sino también de los grupos minoritarios que han generado el fenómeno del Long Tail.

La personalización de contenidos y la elección de la plataforma de acceso y del dispositivo de reproducción son las características más diferenciadoras de los nuevos modelos de consumo de contenidos.

¿Qué puede hacer España en este entorno tan global y en una situación de crisis como la actual?

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Fuente: Enter.es

 
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