30.07.09
Las marcas creativas sobresalen en el mercado
El nombre es vendedor silencioso que mejora la competitividad, identifica el producto o servicio, comunica e informa al consumidor sobre quiénes somos y qué estamos ofreciendo en el mercado.

En la carrera cada vez más rápida del consumo, donde los competidores deben distinguirse, sin importar si es o no el primero en el mercado, es clara la relación existente entre el nombre, los colores, las formas, los sonidos, en fin, los signos distintivos y el éxito en el mercado.
 
En todo momento y lugar somos consumidores de marcas, estamos rodeados por ellas, por signos que se relacionan con nuestro estilo de vida, con la calidad en los productos o servicios que buscamos, con lo que conocemos por tradición o nos vende los medios.

En la parrilla de partida de nuestra vida, encontramos miles de competidores, un gran número de opciones para suplir una necesidad y esta competencia no se trata del que vaya más rápido, sino el que sepa llegar, por eso nos decidimos por aquella marca que recordamos, nos llamó la atención, la nueva, la que siempre utilizamos, o la del precio más cómodo.

Sin importar la razón, en toda ocasión, asociamos el producto que utilizamos con una marca y la hacemos parte de nuestra cotidianidad, apropiándola a nuestro estilo particular, definiéndonos así como seres distintivos de otros, ya que si bien, compartimos algunos gustos (marcas) nunca será en su totalidad.

Comenzando el día, encontramos desde Johnson & Johnson, Palmolive, Gillette, Colgate  para el baño diario, pasando por Nescafé, Kellogs, de todas las mañanas, hasta subirse al Renault, encender el Kenwood, o viajar en un  Volvo y conectarse en los oídos el Ipod.

Contestar una llamada en el Nokia, mirar la hora en el Swatch, moverse sobre unos camper, y llegar a encender el HP.

Es así, que productos y servicios se pueden amparar mediante registro de marca, con el fin de sacarle el mayor provecho al nombre o forma evitando que otros se beneficien de ella, de su reputación o éxito alcanzados.

Como en toda competencia, se requiere estar bien preparado si lo que se busca es la distinción, para el caso de marcas, la distintividad.

Los signos que se piensan, crean y diseñan, aquellos con los que se 'bautizan' productos o servicios y distinguen un origen empresarial, deben ampararse bajo signos fuertes y creativos, que sobresalgan entre el gran número de competidores, creen recordación, se mantengan y fortalezcan en el tiempo, renovándolo cada diez años.

Todas y cada una de estas condiciones, merecen ser protegidas mediante registro de marca por ser éstas un valor agregado de la empresa, un activo intangible que se valoriza, adquiere reconocimiento, y sobre todo, genera beneficios.

La marca como vendedor silencioso nos hace más competitivos, nos identifica, comunica y proporciona información al consumidor sobre quiénes somos y qué estamos vendiendo; es nuestra imagen, el vehículo en la veloz pista del mercado; el registro marcario es el impulso inicial para que nuestra carrera sea sobresaliente y segura al contar con una protección tanto para competir sanamente, como para defendernos de la desleal.

Fuente: Portafolio

 
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