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Lo que usted no va a aprender en la escuela de publicidad

Hay una cosa que todo el mundo en el terreno de la publicidad, marketing, digital y demás comparten: todos fuimos alguna vez nuevos en Internet.

Pequeños cachorros. No importa cómo conseguimos nuestro primer puesto de trabajo, o si nos metimos furtivamente en esta industria, al margen del trabajo previo en las clases, capacitación y competencias; no teníamos idea exacta de dónde estábamos entrando.
Recientemente, el Ad Club de la University of Wisconsin le pidió a nuestra agencia Shine hablar en su reunión mensual. Inspirados por sus inminentes graduaciones, decidimos que en lugar del tan meneada presentación de ventas, les ofreceríamos una nueva perspectiva para los graduados, y ninguno consideró entrar en el negocio.

Ahora, para ser justos, han pasado 17 años desde que yo salí de los sagrados Halls de la UW Journalism School, así que pienso que vale la pena entrar en otra perspectiva para la presentación; una más relevante para el estudiante moderno. Con esta idea en mente, invité a un colega de Shine (y nuevo en publicidad) a unirse a mí, un graduado de 2010 de la Universidad de Oregon (bienvenido, Emily).

Las tareas que nos dimos a nosotros mismos: identificar alguno de los insights clave que le deseamos a cualquiera haya compartido con nosotros cuando estuvimos en la escuela. El tema de la presentación: “21 Things You Wan’t Learn in School”. El resultado: Sorpresivamente similares perspectivas, a pesar de tener muy diferentes puntos de ventaja. Y para usted: unos cuantos de nuestros insights que son clave para su placer por la lectura, mientras otra generación de estudiantes entra al juego publicitario.

Las apuestas son altas

Bienvenido a la vida de agencia. Una vida con clientes reales, dólares, expectativas y gente. Es un salto profundo desde las clases y las competencias universitarias a los clientes y campañas. Cada proyecto importa. Cada decisión tiene implicaciones. La confianza que pone el cliente en su agencia, y cómo la agencia hace honor y cultiva esa confianza, tiene un impacto muy real en sus carreras (y en sus vidas). Muy pronto usted se da cuenta de que ya no está más en Kansas. Y que su éxito es definido por mucho más que un grado.

No se trata sólo de un gran trabajo. Ni siquiera de resultados.

Hay muchas agencias que hacen un gran trabajo cada año y que, no obstante eso, son desechadas. Y me animo a decir, hay aun más agencias que hacen un trabajo opaco y mediocre para sus clientes, y éstos no las dejan afuera. Nuestro negocio no se mueve sólo alrededor del trabajo o si hace mover la caja registradora. Nuestro negocio gira en torno a personas –relaciones- y a la miríada de interacciones individuales que construyen la confianza. En la Universidad usted no toma una clase sobre cómo mostrar el nivel justo de urgencia por un cliente, o cómo manejar mejor al feedback subjetivo, o cómo manejar la conversaciones a menudo necesarias sobre presupuesto/cronograma/expectativas, o cómo ser un junior del todo otra vez.

Pero estos son algunos de los varios tests que se dan en el lugar de trabajo, que influirán en el éxito o fracaso de cada individuo en sus negocios, de una forma u otra.

Al fin y al cabo, es sobre gente

No importa cuán creativamente comprometida sea la agencia; nosotros somos, al fin y al cabo, responsables de ayudar a nuestros clientes a interactuar con seres humanos reales, vivientes y capaces de respirar. Aunque es tentador ser cazado en la persecución de falsos premios de oro para colgar en la pared, nosotros necesitamos siempre recordar que se nos paga para crear conexiones entre gente y marcas, ya sea construyendo percepción para un nuevo producto o cultivar un evangelio para una marca establecida. Así que aunque todo podemos hacer avisos, o armar apps, o diseñar y programar websites, nunca debemos perder de vista el hecho de que estamos realmente en el negocio de la gente.

La ambigüedad está en todas partes

Cada agencia o firma tiene su propio universo: su gente, personalidades, procesos y similares. Además, cada cliente tiene su propio universo: su propia dinámica, motivaciones, políticas y demás. Y después tenemos el universo real, el mundo en el que vivimos, respiramos y hacemos nuestros mercados, cambiando constantemente y modificando todo cada vez más a una velocidad siempre mayor. Es una red de conexiones que cambia cada día. Muevan o cambien sólo un componente, y la red entera será alterada. Y es nuestro trabajo entender esta red; adivinar no sólo la dirección sino la inspiración; crear plataformas que resuenen, y hacer que cada uno se sienta bien en este proceso (verdaderamente).

El mundo no es racional

La investigación ha demostrado que aun cuando los consumidores crean que están tomando decisiones racionales, la vasta mayoría de las preferencias de marca están conducidas por sus emociones. Y si usted piensa que esta conducta irracional está limitada al mercado del consumidor, se estará engañando. Cuando me gradué, yo tenía la ingenua percepción de que el lugar de trabajo era racional. “Mírenlos. Ellos usan trajes. Ellos deben ser racionales!”. La realidad es que todos somos seres emocionales, que elegimos cada día entre las necesidades y deseos de nuestro consciente y subconsciente. Todos tenemos buenas y malas mañanas, esfuerzos para mantener un buen balance entre la vida y el trabajo, y todo lo demás que viene con el lugar moderno de trabajo.

Dentro y entre clientes y agencias, la gente quiere sentirse segura, importante, respetada y –si- gustada. Comenzar con esta premisa y trabajar hacia atrás por cada relación, cliente, compromiso y asignación, es critico para entender “como funcionan las cosas”, y navegar exitosamente en las aguas a menudo agitadas de esta industria.

Es menos divertido de lo que usted piensa (y más divertido de lo que piensa)

No se confunda con esto: una carrera en publicidad puede estar entre las más disfrutables elecciones de vida que usted haga. Pero dicho esto, no nos podemos sentar a beber y dormir la siesta todo el día antes de lograr que aparezca la idea de una campaña en una servilleta de cóctel la noche previa a la presentación. Nosotros trabajamos duro y tomamos lo que hacemos muy, pero muy, seriamente. Este terreno no es para cualquiera. Pero si usted es un curioso innato, abraza los cambios y tiene pasión por resolver problemas, empezó bien. Así que ajústese los cinturones. Alístese para un viaje excitante. Y si alguna vez pierde el camino, preste atención a nuestro final: “Piense que no está aprendiendo en la escuela”. Un sacudón hará el resto.

El autor, Curt Hanke, es co-fundador y director de cuentas de Shine, una agencia de publicidad interactiva de 32 personas con sede en Madison, WI, entre cuyos clientes figuran Harley-Davidson Motor Co., Carver Yachts, Wisconsin Cheese, Kaplan y Winston Fly Rods.  

Fuente: Adlatina

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